*






Herederas y guardianas de la Antigua Tradición




(...) y son aquellas que, cual semillas llevadas por el viento, vuelan a través de generaciones,
dan lugar a nuevas historias y ofrecen alimento espiritual a muchos pueblos.

Heinrich Zimmer



Por Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría ©



I. La leche que a todas nos nutre

En estos tiempos de Ley SOPA y en estos tiempos en que la mayoría de las cosas están a un click de distancia, vale la pena sentarse a reflexionar de dónde vienen todos los contenidos y manejos que realizamos en pro de nuestra evolución femenina y hacia dónde queremos dirigirnos.

Vale la pena, como lo he repetido en muchas ocasiones, honrar a quienes nos preceden y a nuestra vez, sumar a sus aportes para ir ennobleciendo el peregrinaje espiritual que constituye la existencia de las mujeres sobre este planeta.

La tarea que podría parecer sencilla, en los hechos, no lo es tanto como aparenta, ya que en el camino de nuestra evolución espiritual interviene un ego específico. Cuando digo ego, por favor, no se me lea con la implicación de denostarlo, porque de sobra sabemos, que lo necesitamos en la vía de nuestra individuación.

Me parece de enorme mérito el trabajo de investigación que muchas feministas, teálogas, científicas, meditadoras, activistas, investigadoras, escritoras, artistas, poetas, etc. han realizado en torno al Eterno Femenino. Su gran esfuerzo al desmenuzar, profundizar y traducir dicha esencia, accesibilizándola para que en lo cotidiano pueda ser incorporado en nuestras vidas, no es tan sencillo, exige disciplina y generosidad.

El trabajo de arqueología arquetipo-espiritual no es una labor que tenga relación con inventar -crear algo nuevo- sino con descubrir, es decir, con sacarle el velo que cubría algo que ya existía antes de que nosotras tomáramos conciencia de ello.

Tal es el caso de Jung, de quien no podríamos decir que es el inventor del Inconsciente Colectivo, sino el descubridor del mismo, ya que través de su capacidad de análisis-síntesis des-veló sus misterios y posteriormente los nombró y entrelazó con palabras que a él le hacían sentido, estructurando con ello lo que ahora conocemos como su teoría. Está claro que el Inconsciente Colectivo y los arquetipos existían y existirán con él, sin él y a pesar de él.


II. Mi camino en la Espiritualidad Menstrual

En 1971, a mis 6 años de edad, mi madre me inicia magistralmente en los Misterios de la Sangre Femenina con tal claridad, belleza y apertura que sembró la semilla que posteriormente me convirtió en una iniciadora de mis compañeras de clase, cuyas madres por considerar como tabú el tema, lo ignoraban, evadían y prohibían. Yo les explicaba de manera sencilla y desprejuiciada y ellas acudían a mí con sus preguntas. Por supuesto que eso tuvo consecuencias, cuando algunas madres de ellas se quejaron en la escuela sobre lo que yo estaba haciendo.

Muchos años después, en el año de 1999 tengo un encuentro con una indígena Lakota, quien de manera compasiva y paciente me inicia en el conocimiento de la sacralización del ciclo menstrual. Sus enseñanzas, junto a las de mi madre se mezclaron, fortalecieron y se amplificaron en el sentido de lo espiritual.

En el año 2000, me autoinicié en el paganismo, el cual aportó mucho a lo ya adquirido y además me permitió re-conocer, es decir, traer a mi consciente, a la Triple Diosa.

Más tarde, llegó a mis manos el libro Luna Roja de Miranda Gray, cuyos aportes dieron una clarísima estructura a lo que había venido recolectando a través de mi vida.

Curiosamente, fue un varón quien en 2004 me sugiere leer Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés, lectura que marcaría un hito en mi vida como mujer y en el desarrollo de mi oficio personal.

En el año 2008, conozco a Analía Bernardo por medio de Myriam Wigutov, y decido hacer análisis de sueños desde el encuadre de la Cuaternidad Femenina que ella plantea, reconozco que dicho vínculo me ha aportado grandes aprendizajes,

En el 2009 en una meditación se me des-vela el término Espiritualidad Menstrual, y es a partir de entonces que que me decido a crear y maternar esta web, con la intención de dar un espacio exclusivo a la concienciación y difusión de las visiones en relación con el tema, dando gran importancia al trabajo que se hace en Latinoamerica, aunque sin restringirme a él.

Maestros como Barbara Hannah, Diane Stein, Ethel Morgan, Vicky Noble, Marie Louise Von Franz, Riane Eisler, Jung, Christiane Northrup, Rüediger Dahlke, Caroline Myss, Paracelso, Paula Reeves, Myriam Wigutov, Marion Woodman, Jean Shinoda Bolen y otros que de momento no menciono, han removido las aguas primordiales de mi ser mujer, impulsándome a perseverar en el trabajo con el Eterno Femenino y la descodificación de su semiótica, con la intención de que cada vez nos sea más accesible, a todos, pero en primer lugar a mí misma.

Una de las características que tienen los aportes de quienes trabajan con en lo Femenino Sagrado es la esencia de trenzaduría la cual entrevera las hebras previas con las recién des-cubiertas, lo que hace que sus fronteras a veces se tornen difícilmente distinguibles por su esencia de crisol.

Quizás es ahí en donde han surgido los roces y los cismas, que en vez de ser resueltos por la vía pacífica, han pasado a sumarse a la lista de conflictos con el sello de ganadería del patriarcado, muy a pesar de nuestras intenciones biofeministas y espirituales.


III. Poniendo luz sobre la mesa

¿A qué voy con todo esto? A que como bien es sabido, siendo una defensora de los derechos autorales como parte del respeto a sus creadores, a un mismo tiempo, me queda claro que como resultado del crisol antes mencionado -Inconsciente Colectivo Femenino-, todas formamos el Mándala de la Gran Madre, posada al centro del mismo, y girando en forma concéntrica, estamos las distintas generaciones de mujeres que arraigadas en Ella, han ido aportando más y más revelaciones que también ponen luz sobre la mesa de nuestra conciencia femenina.

Así como cuando al cortar el tronco de un gran árbol, podemos ver los círculos que describe, pudiendo leerse los años de sequía, de inundaciones o de armonioso equilibrio que vivió dicho árbol, también puede hacerse una lectura concéntrica del tronco de la vivencia de lo Femenino Sagrado:

Verdades, trucos, rituales, hurtos, desagravios, recuperaciones, amnesias, persecuciones, secretismo, miedo, reyertas por el poder verticalizado, celebraciones auténticas y emanaciones de paz y de autenticidad.

La pregunta es Dentro del Gran Árbol de la Diosa ¿Qué clase de círculo estamos trazando las mujeres que hoy en día nos dedicamos a lo Sagrado Femenino?

¿Tenemos conciencia de que lo estamos trazando?

¿Qué lectura podrá hacerse a futuro de esta circunferencia concéntrica que se nos ha confiado trazar: Sequía, inundación, equilibrio?

¿Cómo pasarán a la historia nuestras huellas? ¿Qué se dirá de nosotras al pasar de los años?


IV. La luz no se apaga

Por todo lo anteriormente expuesto en este artículo, quiero dejar claro que cuando en mi práctica profesional hago uso de ciertos términos de la Espiritualidad Femenina, algunos provienen de visiones o escuelas muy particulares, cuya especificidad es parte de su encuadre. Y aunque esto lo aclaro con frecuencia con mis discípulas en vivo, en esta ocasión lo hago aquí con el fin de seguir con la vela encendida y evitar confusiones, suposiciones y errores. Todas ellas basadas en lo ya expuesto sobre mi camino andado en la Espiritualidad Menstrual.

* Triple Diosa

Alude a las tres fases visibles de la luna

Doncella: luna creciente.
Madre: luna llena.
Anciana: luna menguante


* Visión de Miranda Gray:
Cuadrante Lunar, a saber Ciclo de la Luna Blanca y Ciclo de la Luna Roja

Virgen: postmenstrual-preovulatoria, luna creciente.
Madre: ovulatoria, luna llena.
Hechicera: postovulatoria-premenstrual, luna menguante.
Bruja: menstrual, luna nueva.

* Visión de Analía Bernardo
Cuaternidad Femenina

Oscura Transformadora: menstrual, luna nueva.
Virgen Creadora: postmenstrual-preovulatoria, luna creciente.
Adulta Realizada: ovulatoria, luna llena.
Anciana Sabia: postovulatoria-premenstrual, luna menguante.


* Visión Lakota

Es larga y profunda de explicar, pero dibujo algunos trazos que pueden interesar:

Esta visión incluye ritos de paso en relación con la menarca.

La manera de decir que una está menstruando es diciendo: Estoy en mi luna.

La menstruación es vista como un tiempo al cual consideran como sagrado, un tiempo de reservorio femenino, usan la palabra Ishnati para nombrarla, la cual significa algo así como habito conmigo misma.

Hay una profunda conexión con la Abuela, así como con otros arquetipos femeninos.

Aún cuando la mujer deja de sangrar, se la considera portadora de todos los poderes de la feminidad, los ciclos a nivel energético se siguen sucediendo en base a las fases de la luna.


Para finalizar esta nota, no encuentro mejor manera de cerrarla que decir desde el corazón: Mitakuye Oyasin



.
.
.

Agricultura Menstrual





















Mándala del primer chakra: arraigo, realismo, concreción


Agricultura menstrual

La Sombra se contagia colectivamente
con más facilidad que la personalidad consciente

Marie-Louise von Franz



Por Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría ©


Recientemente fui
entrevistada por la periodista Carla González para la revista chilena Punto Vital. Para leerla, clica AQUÍ.

Dadas las características de su página, me pidió ser breve en mis respuestas; sin embargo, con la intención de ahondar más en mis conceptos y de contextulizarlos, es que he escrito esta nota, inspirada en el encuentro con Carla.

Espero sea de utilidad para quienes la lean.


Titulé a este artículo
Agricultura Menstrual, porque considero que el trabajo con el Ciclo Menstrual es un arte ligado a la tierra, no sólo por sus obvias alusiones ctónicas, sino porque la compaginación con la misma y la armonización con sus fenómenos inmanentes, es lo que hace de una persona agricultora sea aquella que venera la tierra -con todas las posibles implicaciones panteistas del caso-, convietiendo su oficio en un arte, y no un simple explotador que rinde cuentas al sistema de la superproducción mercantilista. De igual manera, esto puede ser extrapolado al terreno de la Espiritualidad Menstrual.


I. Sobre el concepto de Menstruación Consciente


La Menstruación Consciente es la consecuencia del Ciclo Menstrual Consciente, es decir, del involucrarse en la tarea del autoconocimiento por medio de la autoobservación y del registro de las vivencias diarias, así como del acompañamiento de maestras menstruales honestas y capacitadas, que las ayuden a despertar a esta conciencia.

Una mujer que no se involucra en las dimensiones que se despliegan cada día del mes, difícilmente podrá llegar a experimentar una Menstruación Consciente, ya que ésta se encuentra interconectada con las otras partes del mismo. Los días de sangrado, sólo constituyen una parte de ese todo. Intentarlo equivaldría a la tarea imposible de querer hacer girar suavemente una rueda con tan sólo 90º de los 360º de su circunferencia.

Quiero hacer notar que la Conciencia Menstrual, no es una cosa que se adquiera de la noche a la mañana, ni que tampoco se absorba por ósmosis por la simple lectura de una libro o la asistencia a un curso o retiro, éstas son experiencias-bisagra que señalan el comienzo del recorrido de un camino vastísimo, que habrá de andarse sin prisa alguna, sino con toda la dedicación posible, para ir desplegando aquellos recursos recibidos.

Por otro lado, quiero aprovechar para marcar mi posición en relación al boom de tinte New Age al que llamo Parafernalia Menstrual, practicada por diversos "especialistas"y que también se la encuentra en muchos sitios de internet, en donde con empalagosos eufemismos, se habla de danzas bajo la luna llena, se dice que todas somos diosas y que nuestra sangre es medicina.


De las mujeres que pertenecen a dicha corriente y a las que he entrevistado, no ha habido una sola que haya hecho un trabajo profundo, desplegado lo largo de años sobre sus propios ciclos, que les haya permitido llegar a tales conclusiones -El tema de los varones que están dirigiendo a mujeres en cuestiones de Espiritualidad Menstrual, cuando jamás han tenido ni van a tener el don del Ciclo Menstrual...ya lo desarrollaré en un artículo futuro. Lo descalifico-.

La Parafernalia Menstrual se queda en la superficie porque da gran importancia a las formas e ignora el trabajo concienzudo que es fundamental hacer para que la mujer llegue al tuétano de sí misma. Por supuesto que en tiempos en donde casi todo está a un click de distancia o se manifiesta por obra y gracia del copy-paste, ejercer el estudio, la paciencia, la perseverancia y la fidelidad a una misma, son un verdadero plomo, porque para la jarana, todas nos apuntamos, lástima que para el trabajo comprometido, no tantas.

Cito a Jung que en su obra
Psicología y Alquimia nos dice: (...) Tratando de esta materia nunca se es suficientemente prudente, pues el instinto de imitación por una parte, y el anhelo, verdaderamente enfermizo, de adornarse con plumas ajenas y de disfrazarse así exóticamente, lleva a demasiadas personas a echarse sobre motivos "mágicos" de esta especie y emplearlos exteriormente como si se tratara de un ungüento. Sí, la gente hace las cosas más absurdas para sustraerse de su alma.

II. Sobre la importancia que las mujeres deberían darle a sus períodos menstruales
.

Si entrar a realidades tan importantes como lo son el Ciclo Menstrual, el Maternaje o la Vida de Pareja, incluímos el introyecto del
deber ser, la cosa ha empezado mal.

La primera parte de todo esto, es la autorrevisión de los debería que llevamos en nuestros cuerpos y específicamente en nuestros vientres, dándonos cuenta de cuánto nos han dañado por generaciones, y después, tomar conciencia de la importancia de la labor personal y re-evolucionaria de cribarlos, para que aflore aquello que nutre y que sustenta la conciencia de lo Femenino, y que por cierto, tanta falta le hace a este mundo.

Aún cuando llevo años trabajando sobre mí misma y compartiendo las mujeres que han confiado en mí para que las acompañe, no soy nadie para darle a una mujer un nuevo costal de introyectos sobre cómo deberían vivir sus ciclos menstruales.

Me gusta compartir lo que he vivido, lo que he visto, lo que me ha funcionado y lo que no. Me gusta plantearles retos y ponerles espejos para que se vayan viendo y para que decidan si lo que ven reflejado en ellos, es la feminidad a la que aspiran. En el caso dado de que ellas quieran seguir viviéndose como hasta la fecha y aún sabiendo que se están perdiendo de una bellísima oportunidad de crecimiento personal, ante todo respeto la libertad.
No soy proselitista.

Sin embargo, si a alguna mujer, mis planteos le mueven algo o si han leído un libro sobre el tema y se interesan por descubrirse, contarán conmigo como alguien dispuesta a acompañarlas en esta vía fascinante de autoconocimiento, hasta donde ellas decidan llegar.


Por lo tanto, la importancia que cda una quiera darle, eso es algo muy personal.



III. Sobre las razones por las que creo que la menstruación resulta incómoda, dolorosa y molesta para algunas mujeres

Precisamente por lo que comenté en el primer inciso de esta nota, porque si no hay Conciencia del Ciclo Menstrual, no hay rueda que gire sabiamente.

Cuando existe Conciencia Menstrual, la mujer suele moverse de manera suave, natural y empoderante sobre los 360º mencionados, pero cuando no la hay, termina convirtiéndose en una calesa sin ruedas a la que hay que empujar o vivir jalonando durante la vida fértil de la mujer, lo cual genera cansancio, dolor, enojo y frustración, a los que se les da paliación con analgésicos, pero jamás se sana su causa raíz.

Uno de los principales factores de la pérdida de conciencia es la cultura patriarcal que tanto ha mentido y miente sobre nuestros Ciclos Menstruales, y es sobre ella, sobre la que hay que trabajar en nosotras mismas y en nuestro medio, por medio del Activismo Menstrual.


IV. Sobre la modificación y la supresión menstrual


Se genera un desbalance absoluto que afecta todas las esferas del ser femenino. Al respecto tengo dos artículos en donde desarrollé ampliamente mis opiniones sobre el tema, para leerlos, favor de clicar: AQUÍ y AQUÍ

Comprendo que muchas de aquellas mujeres que han elegido estas vías, puedan sentirse muy satisfechas con ellas, porque generalmente vienen huyendo del modelo patriarcal de la sexualidad exclusivamente reproductiva, del erotismo exclusivamente marital, etc, sin darse cuenta de que estas nuevas prácticas de manipulación y supresión menstrual, aunque aparentan ser una liberación, en el fondo, pertenecen al mismísimo patriarcado del que venían huyendo -mismo infierno, diferente diablo-, por lo cual las invito a darse la oportunidad de vivir el paradigma de lo Femenino Consciente durante un tiempo, y entonces, después de la experiencia directa, elegir con cuál encuadre vive con más armonía.
.
.
.

¡Las mujeres lo venimos diciendo hace siglos!

.
.
.


.
.
.











Estudiando el placer orgasmo femenino revela nuevos estados de conciencia


Por pijamasurf

El orgasmo es lo más parecido al santo grial de la socialización: no solo una derrama de placer, sino un vehículo de vinculación emocional. En especial el orgasmo femenino contiene esta aura de fascinación, acaso porque no revela aún todos sus secretos —al menos no para la ciencia— y al mismo tiempo es el oscuro (aunque relampagueante) objeto del deseo de nuestra cultura —especialmente para las mujeres que buscan liberarse del viejo paradigma sexual y para los hombres que buscan afirmarse con la suprema semiótica del sí.

En búsqueda de arrojar luz al orgasmo y a los mecanismos subyacentes a la excitación sexual, la periodista Kayt Sukel decidió donar un orgasmo a la ciencia y masturbarse en el laboratorio del Dr. Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. Komisaruk y sus colegas estudian lo que ocurre en el cerebro —el llamado “órgano más sexy”— cuando una persona se estimula sexualmente, registrando con un máquina de resonancia magnética los caminos neurales que se encienden.

En Estados Unidos se estima que 1 de cada 4 mujeres tiene dificultades para llegar al orgasmo, mientras que entre 5% y 10% de las mujeres son anorgásmicas —al menos temporalmente incapaces de llegar a la gran O. Pese a esto existen pocos tratamientos efectivos para ayudar a estas mujeres, lo cual es la motivación de los investigadores de la Universidad de Rutgers.

El Dr. Komisaruk está especialmente interesado en el córtex prefrontal que se activa al momento del orgasmo. Esta parte del cerebro está involucrada en aspectos relacionados a la conciencia como la auto-evaluación, la autorreferencia y considerar algo desde la perspectiva de otra persona.

El equipo de Komisaruk ha descubierto que esta zona se activa justo en el clímax del orgasmo femenino y sorprendentemente también en los casos de individuos que pueden llegar al orgasmo con el solo pensamiento, por lo cual investiga la relación de la fantasía con el córtex prefrontal.

“Komisaruk me instruye a tocar mi dedo gordo con mis dedos por tres minutos y luego que solo me imagine mis dedos tocando mi dedo gordo por tres minutos mientras el aparato de resonancia magnética registra en dónde está fluyendo la sangre en mi cerebro. Después de esto sigo el mismo ciclo con ejercicios Kegel —apretar brevemente el músculo pubocoxígeo— y luego tocando mi clítoris. Luego se me pide autosimular el orgasmo, alzando mi mano libre para indicar el clímax. Pese a la situación única, logro hacerlo sin muchos problemas”.

Hasta 30 áreas del cerebro de esta periodista se activaron (la imagen muestra justo el momento de su orgasmo), incluyendo algunas relacionadas con el tacto, la memoria, la recompensa y el dolor. Las caricias imaginadas activaron las mismas áreas del cerebro, solo que con menos flujo sanguíneo, sin embargo, el área del córtex prefrontal mostró mayor activación con la sola imaginación que con el tacto real. Esta activación , sugiere Komisaruk, podría estar reflejando un proceso cognitivo que ayuda a controlar las funciones fisiológicas del placer.

Sin embargo, cuando el investigador Janniko Georgiadis, de la Universidad de Groningen, en Holanda, realizó un experimento similar, descubrió que esta misma región cerebral se apagaba durante el orgasmo, específicamente en la parte del córtex orbitofrontal.

Los estudios de Georgiadis difieren de los de Komisaruk en que las mujeres que fueron medidas por el científico holandés llegaron al orgasmo estimuladas por una pareja. Esto sugiere que quizás exista más de una ruta para llegar al orgasmo.

Georgiadis cree que el córtex orbitofrontal debe de sostener la base del control sexual que tal vez “dejándose ir” puede dar libre curso al orgasmo. Esta desactivación indica la presencia de un “estado de conciencia alterada” no visto antes durante ningún otro tipo de actividad. “Cuando le preguntas a las personas cómo perciben su orgasmo, lo describen como un sentimiento de pérdida de control.”

Es posible que este estado de conciencia alterada sea solo un efecto secundario del placer aunque quizás, en algunas personas, no ser capaces de “perder el control” y no poder alterar su conciencia sea lo que les impida llegar al clímax.

Entre los patrones de activación cerebral el orgasmo también provocó acción en zonas relacionadas con el control del dolor, por lo cual los investigadores creen que el orgasmo podría servir como un poderoso analgésico.

“El orgasmo es un tipo especial de conciencia. Si podemos encontrar diferentes formas de inducir al orgasmo, podremos entender cómo usar procesos cerebrales para controlar lo que sentimos físicamente”, dice Komisaruk.

Una de las técnicas que se planean usar para ayudar a las personas que tienen problemas llegando al orgasmo es conectarlos a una máquina de neurofeedback para que vean sus ondas cerebrales e intenten manipularlas en ese espejo neurológico y así, tal vez, logren llegar a la tierra prometida del cuerpo.

El psicoanalista Wilhelm Reich desarrolló en la década de los 30 la teoría de la energía orgónica, a la cual concibió como una especie de elán vital que permea la naturaleza y que se manifiesta en el ser humano en la energía sexual y especialmente en el orgasmo. Reich también desarrolló distintas técnicas para aumentar la energía psicosexual de una persona, considerando que si esta energía no era liberada podía producir bloqueos musculares degenerativos.

El orgasmo sirve, según Reich, como un regulador energético capaz de destrabar la armadura del cuerpo e incluso llevarlo a un estado de conexión espiritual. Entre más potente el orgasmo de una persona, más flujo de energía y menos posibilidades de caer en la neurosis. Esto lo llevó a crear una serie de aparatos conocidos como “acumuladores orgónicos” que supuestamente incrementaban la energía sexual y desataban el libido. Antes de ser arrestado por el FBI, por considerársele peligroso para la sociedad, Reich intentaba sintetizar el orgasmo del cielo, como quien atrapa un relámpago y lo distribuye por el cuerpo humano, hacer del estado de conciencia alterado del orgasmo el estado de conciencia generalizado.
.
.
.

¡Que viva Nuestra Sangre!

.
.
.


























Título original: La luna en ti (Moon Inside You)
Dirección: Diana Fabianova
Guión: Diana Fabiánová, Mona León y Marion Doussot.
Producción: Jerónimo Molero.
Música: Olivier Samouillan y Pierre Bats.
Fotografía: Jerónimo Molero. Montaje: Tatjana Jankovic.
Distribuidora: Karma Films
Productora: Arte, Avenue B Productions, STV, Ubak Producciones
País de producción: Francia, España, Eslovaquia
Año: 2009
Duración: 75 min.

http://www.mooninsideyou.com/


Como tantas mujeres, Diana ha estado padeciendo reglas dolorosas desde hace años. Cada mes se plantea la misma pregunta: “¿Por qué tanto dolor y molestias si estoy sana?”. Lo que al principio fue sólo curiosidad se transforma para ella en un emotivo viaje hacia las raíces más profundas de la feminidad y la vida.

La Luna en Ti es una mirada limpia sobre este tabú, y cuestiona la realidad social de mujeres y hombres de una forma más profunda de lo que la sociedad está dispuesta a admitir. El documental aborda el tema a través de referencias personales y colectivas, desafiando, de esta manera, nuestras ideas preconcebidas sobre lo que es la feminidad.

Los origenes de este documental, por Diana Fabianova.

Cuando tenía seis años, mi abuea murió de cáncer de útero. Debido a una serie de nefastas coincidencias, estaba convencida de que yo tenía la culpa. Un año más tarde, a mi madre le diagnosticaron la misma enfermedad. ¿Cómo es posible que un simple órgano humano se convierta en la causa de tanta tristeza?

Mis primeras reglas comenzaron entonces, y con ellas el dolor y la depresión, que entendí como un justo castigo por mi crimen. Pero entonces, ¿cual era el motivo por el que otras mujeres, millones, sufrieran como yo?. ¿Cual era la causa de su condena?

Conforme pasó el tiempo comprendí que ni la muerte de mi abuela ni la enfermedad de mi madre tenían relación alguna con mis actos. En cualquier caso, me veía irremediablemente atrapada en lo que he acabado denominando “etiqueta menstrual”.

El mensaje de mi madre había sido muy claro: “Ningún hombre debe saber nunca cuándo estás menstruando”. La sombra de sus palabras me llevó a esconder cuidadosamente la evidencia a mi padre y mi hermano, al principio y, más adelante, a cualquier hombre que pasara por mi vida. Por muy mal que me encontrara, fingía que me sentía bien. Evidentemente se trataba de la actitud adecuada: todo el mundo en el colegio, en la universidad, en el trabajo hacía como yo. El tabú iba mucho más allá de mi entorno familiar, estaba en todas partes. La regla era vergonzosa. No se debía hablar en público del período, era “poco oportuno”.¿Fin de la historia?

Algo en mi se negaba a aceptar y sufrir en silencio. ¿Cómo podría este proceso natural ser “poco oportuno” cuando una cuarta parte de las mujeres lo está experimentando en cualquier momento dado?¿Por qué un signo de algo que la sociedad considera como una bendición – la capacidad de la mujer de dar vida – resulta que luego se nombra con expresiones como “the curse” (la maldición) en Gran Bretaña, “the english war debaquement” (el desembarco de guerra británico) en Francia o “to be on the raqs” “estar con la furia” en Estados Unidos. ¿Cómo es posible que ideas tan tontas como la de que “una mujer que está menstruando no puede hacer mayonesa” puedan existir todavía?¿Por qué muchos hombres no pueden hablar sobre la menstruación sin ruborizarse?¿Eran la incómoda sangre y los molestos calambres la única causa de toda esta negatividad y negación? Por supuesto que no.

Poniendo en entredicho esta cultura encubridora en torno al tema, mostrando lo que la mujer vive realmente, escuchando también a los hombres, el objetivo de La Luna en Ti está en deconstruir los fenómenos de la menstruación, hasta hacer aflorar su naturaleza dual: una experiencia íntima y una construcción social.

De todas formas, no os preocupéis... Soy consciente de que el tabú de la menstruación ha tenido más presencia en mi trayectoria personal que en la de otras persona. Espero que la película refleje mi implicación, pero no voy a convertir a la audiencia en mi psiquiatra. La Luna en Ti va a dejar que se oigan muchas voces.

En esta búsqueda de diversidad, el encontrar a Dominika, una alumna de once años de edad de mi antiguo colegio, ha sido un hecho decisivo. Ella nos va a transportar al mundo de esas mujercitas en el que todo empieza, donde se estrena la feminidad y las grandes esperanzas se intercalan con los más profundos temores. Los testimonios de mujeres adultas jugarán un importante papel en el documental. Conseguir que se acepte su punto de vista como real, más allá de “esas cosas de mujeres”, es uno de mis principales frentes de batalla. Hablemos de la menstruación con nuestras propias palabras. Distingamos entre lo que la sociedad dice acerca de ella y lo que nosotras vivimos de verdad.

Por otro lado, y teniendo en cuenta que la menstruación es mucho más que una realidad fisiológica, el conjunto de información sobre el que se construirá el documental provendrá de expertos elegidos en diferentes campos: medicina, sociología, antropología, psicología, filosofía... Afrontaremos los prejuicios acerca del periodo (y esperamos además, revelarlos) utilizando las armas más efectivas: creatividad y humor. Espero que los dispositivos desplegados en el documental nos sirvan para lamentar las viejas supersticiones y arquetipos sociales. O al menos, reconocerlos como tales.

A la vez familiar e innombrable, conocido e ignorado, La Luna en Ti apunta a ofrecer no solo a la audiencia femenina sino también a la masculina, la posibilidad de llegar a una mejor comprensión de una experiencia humana tan rechazada como importante y, de esta forma, ayudar a ambas partes a superar las tradicionales definiciones de género.




Recomendación



Estas páginas van dirigidas a la mujer del siglo XXI que desea mejorar su bienestar, sentirse satisfecha, triunfar en el ámbito laboral, cumplir sus objetivos y vivir tal como ha soñado.

Miranda Gray -autora, entre otras obras, del bestseller Luna roja- responde a la pregunta “¿qué utilidad tiene mi ciclo menstrual?” y devuelve a la menstruación al sitio que le corresponde como fuente de recursos prácticos para la mujer. Y el secreto, muy poco reconocido, radica en los «momentos óptimos», que son los días en que determinadas habilidades femeninas se potencian más que nunca.

Partiendo de las actividades prácticas más idóneas para cada momento óptimo, este libro te enseña a confeccionar un plan diario que podrás adaptar a tus circunstancias y a tu ciclo, sea éste natural o regulado médicamente. Leer estas páginas te ayudará a identificar y alcanzar tus objetivos, destacar, construir relaciones más beneficiosas, alcanzar el equilibrio ideal entre el trabajo y la vida privada y desarrollar tu felicidad personal.

El Plan Diario de la Mujer Cíclica es una guía de 28 días diseñado para ayudar a las mujeres a tomar conciencia de sus momentos óptimos, y se puede aplicar para sentir motivación e inspiración, y poder lograr así el éxito y los objetivos deseados.

Actuar en el momento adecuado y recurrir a nuestra capacidad y agudeza durante la fase de mayor apogeo de éstas, permite trabajar al máximo con nuestra mejor motivación, creatividad y perspicacia naturales.

Te sorprenderá comprobar que puedes aplicar a tu vida este método de desarrollo personal mes a mes sin perder el compromiso ni la motivación de hacer realidad tus sueños.

MIRANDA GRAY

Es artista gráfica, diseñadora, escritora y profesora de terapias alternativas, y Reiki Máster

Es autora de diversas obras relacionadas con la autoayuda, la tradición popular y la espiritualidad. Su obra Luna roja ha sido traducida a numerosos idiomas, cuenta con cientos de miles de ejemplares vendidos y se ha convertido en obra de consulta obligada.

Su dilatado conocimiento de la tradición artúrica y celta la han llevado a adquirir una profunda comprensión de la creatividad femenina y de la relación que guarda con el ciclo menstrual.

Tiene un profundo amor por la naturaleza, la mitología y el folclore, así como también una gran curiosidad espiritual.

Le encanta explorar diferentes ideas y nuevas formas de experimentar el mundo, y ama compartir y enseñar sus conocimientos y las diversas técnicas que ha aprendido, para lo que imparte talleres en distintas partes del mundo.


Editorial: GAIA EDICIONES
http://www.alfaomega.es/index.php?mdl=item&id=9788484453567
.
.
.

Toda la sangre es sangre menstrual







Por
Judy Grahn ©
Traducción al Español de Aurora Medina ©



Imágenes de sangre nos rodean, por todas partes, en nuestra moderna sociedad urbana la sangre se muestra, se representa y se habla de ella:

La sangre de la herida, de la muerte y un poco en el nacimiento, es parte de la televisión y las películas, estamos completamente familiarizados con la sangre del linaje del rey, y con la sangre de la violencia, del asesinato y la venganza, el sacrificio, el sufrimiento y de las agujas de los adictos, la sangre de la amonestación, de las heridas, de la amenaza, el peligro relacionado a la sangre del SIDA; la sangre de la vida, las transfusiones, la redención; la sangre de Cristo; la sangre de los mártires, de San Sebastian, del premio del guerrero mostrado en las películas. La sangre es genealogía en el linaje, la sangre de la familia, la sangre que es más densa que el agua.

La sangre se nombra y es expresión común en la sagre del cordero, en la sangre de la sangre, dulce y lágrimas, en la montaña de la Sangre de Cristo, en la sangre de los hermanos de sangre, la sangre de la estigmata, la sangre de la luna, la sangre que no puede ser exprimida del nabo, la sangre que chorrea de la boca del vampiro, las manchas de sangre en las manos de lady Macbeth, la sangre que se va por el drenaje de la regadera en las películas de terror.

La sangre de verdad está en todas partes en nuestra sociedad, la sangre del sábado por la noche, la sangre del tiroteo en la calle, la sangre en la que el hombre estaba cubierto cuando lo balearon, o lo apuñalaron o lo bombardearon, la línea de sangre que parecía un collar en el cuello de la mujer, la sangre regada cuando la descuartizaron, la sangre de la naríz, la úlcera que sangra, la picadura de las hemorroides, la sangre en la bata del cirujano y en el mandil del carnicero, los tantos ríos de sangre que corren en la batalla y la masacre, el campo de batalla empapado, la arena manchada de rojo, la sangre del oído del niño y de la boca de la esposa y de la mejilla del adolescente.

En las ciudades las cunetas llevan torrentes y las banquetas tienen lagunas y los asientos de los autos tienen charcos y los hospitales de emergencia estan embarrados y las macanas de la policía están manchadas.

Cuando el cuerpo del gangster Jonh Dillinger cayó en la calle después del tiroteo con el FBI y la sangre chorreaba por muchos hoyos los transeúntes se acercaban como si fuera un arroyo sagrado, para mojar un pañuelo, un periódico, o hasta la manga de la camisa en la sangre de sus heridas, para llevarse con ellos un poco a casa.

La sangre es mágica.
La sangre es sagrada.
Y digna de toda nuestra atención.

La sangre menstrual es el único origen de la sangre que no se induce de manera traumática. Aún así en nuestra sociedad moderna, es la sangre que más se esconde, de la que se habla con rareza y la que casi nunca se ve excepto en privado por las mujeres, quienes se encierran en cuartos pequeños para rápidamente y quizá de manera repugnante cambiar sus toallas y tampones, envolviendo el algodón ensangrentado para que no sea visto por otros, haciendo gestos con el olor, tirando la cadena del inodoro o escondiendo la evidencia.


La sangre está en todas partes y sin embargo ésta, la única el nombre que no se ha publicado por muchos siglos es la sangre menstrual.

La sangre menstrual, como el agua solamente fluye. Su fuente ha existido mucho antes que los puñales o los fusiles. La menstruación es la procedencia original de la sangre. Menstruación es el nombre secreto de la sangre.

Toda la sangre es sangre menstrual todas las alabanzas para:

La sangre de la paz.
La sangre del nuevo comienzo.
La sangre del no crecimiento a la población.
La sangre de 'no tengo que ir a trabajar hoy'.
La sangre del espacio meditativo.
La sangre de la primera pintura.
La sangre del primer tubo de labios.
La sangre del primer tinte de pelo.
La sangre de la primera pintura rupestre.
La sangre del primer calendario.
La sangre del primer Sabbath.
La sangre de la primera procesión.
La sangre de la primera comida.

La sangre de la madre del maiz rojo.
La sangre de la madre de la zanahoria roja.
La sangre de la madre del trigo rojo.
La sangre de la madre del mijo rojo.
La sangre de la madre de la cerveza roja.
La sangre de la madre del vino tinto.
La sangre de la madre de la cúrcuma roja.
La sangre de la madre del camote rojo.
La sangre de la madre del árbol de maple.
La sangre de la madre de la arcilla roja.
La sangre de la madre del azafran.
La sangre de la madre de la granada roja.
La sangre de la madre de ocre rojo.
La sangre de la madre del chocolate rojo.
La sangre de la madre del café rojo.
La sangre de la madre del pimiento rojo.
La sangre de la madre del pandanus rojo.
La sangre de la madre de la piedra roja.
La sangre de la madre del árbol ensangrentado.
La sangre de la madre del río que está menstruando.
La sangre de la madre del volcán que está menstruando.
La sangre de la madre luna en menstruación.
La sangre de la madre tierra en menstruación.
La sangre de la madre cósmica en menstruación.

Si tuviera un tazón
De sangre menstrual
Lo llevaría afuera
Y le daría un
Largo
Largo
Sangriento
Sangriento
Pacífico
Pacífico

Paseo.


La posición social de la menstruación






















Por Miranda Gray ©

Durante cientos de años el ciclo menstrual femenino ha generado desprecio y aversión, al considerársele un sucio signo de pecado cuya existencia reforzaba la inferioridad de la mujer en la sociedad, dominada por el hombre. Incluso hoy en día se piensa en la menstruación como una desventaja biológica que transforma a la mujer en una trabajadora emocional, irracional, inestable y en la que no se puede confiar.

Raramente se habla abiertamente de la regla, a menos que sea en términos médicos. Así, a pesar de tratarse de un proceso natural, sigue creando barreras entre madres e hijas, maridos y mujeres, hermanas o amigas, y provoca que muchas mujeres vivan odiándose a si mismas y sintiéndose culpables por la depresión, irritabilidad, hinchazón que padecen durante esos días del mes.

¿Cuántas de ellas han transmitido su odio y su miedo a sus hijas, bien con palabras o bien a través de su comportamiento? ¿Cuántas han sufrido una primera experiencia menstrual aterradora por no saber nada acerca del tema o tan solo saber los aspectos clínicos, los cuales no explicaban en lo más mínimo el modo en como se sentían?

En la sociedad moderna donde los ritos de transición ya no existen, ¿Cuántas niñas realmente sienten que gozan del don de ser mujer?, y a cuantas se las ha guiado para convertir esta experiencia en una fuente de crecimiento?

El hecho de que la mujer aprenda a descubrir los dones que encierra su propia menstruación y a verla en forma positiva, hará que luego pueda ayudar a sus hijas a aceptar su condición femenina y los ciclos que le son propios.

Reflexión...

.
.
.
En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer.

De aquí a algunos años,tendremos viejas de tetas grandes y viejos con penes duros, pero ninguno de ellos se acordará para qué sirven.


Drauzio Varella
Premio Nobel de Medicina
.

¡Gracias!

.
.
.


.
.
.









Durante los días anteriores, estuve trabajando en la imagen de toda la página, te agradezco la paciencia que tuviste, mientras esto ocurría...

Como podrás ver, los contenidos antiguos han quedado intactos. Espiritualidad Menstrual -como todo útero- ¡se ha renovado!

Nuevos artículos se irán sumando en este camino femenino, que andamos en lo individual y en lo colectivo.

Te agradezco la presencia y la ciclicidad que nos hermana.

Un abrazo:
Beatriz Eugenia


Octubre 25 y 2010.

Un regalo

.
.
.



















Nosotras como ella, fluímos. Enciende tus bocinas y disfruta clicando AQUÍ
.
.
.

Agradeciendo mis lunas

.
.
.




















Imagen por Molly Roberts ©






Por Erika Irusta ©



¿Por dónde empezar?

Por el principio. Siempre por el primer día y después vamos avanzando hasta llegar a Hoy. En otros artículos relacionados con la menstruación se ha hablado del poder de la primera menstruación, de lo necesario que es vivir esta experiencia en buena compañía, pues sin duda marca un antes y un después en cómo percibamos nuestro Cuerpo y Sabiduría de mujer.

Pero ¿cómo fue nuestra primera luna? Nosotras las que llevamos tiempo en la tribu de las mujeres cíclicas (y aquellas que se adentran en el nuevo estado de la savia interior, la menopausia) ¿cómo fue? ¿qué sentimos? ¿qué fue de aquella niña que descubrió manchados sus pantalones cortos y que ya no se los dejaron poner más? ¿cómo se siente al leer esto nuestra pequeña niña interior?

Porque según como fue aquel día, cada una, hemos ido trazando nuestro camino en el (des)conocimiento de nuestro Cuerpo y Ser femenino.

Si fue un misterio insondable o si fue una explicación anatómica en clase de naturales el resultado será bien diferente. Pero es posible que el sabor de boca sea el mismo: insípido, amargo… ¿qué pudo ser y no fue? ¿cómo me hubiera gustado sentirme aquel día?

Sin duda todo lo acontecido tuvo su razón de ser y gracias a ello estamos ahora aquí, echando la vista atrás, sacando del baúl de los recuerdos aquellas miradas de nuestras madres, de nuestras abuelas…

Y ¿por qué acuden ellas a nuestro recuerdo? Porque, nos llevemos mejor o peor con ellas; hayamos o no, invertido tiempo, dinero y esfuerzo en terapias de re-conexión con nuestra madre o linaje femenino, sabemos que en nuestras mujeres se esconde el saber ancestral que ahora conforma nuestro cuerpo de mujer.

Aquel primer día ellas, aún pudiendo haber respondido con pena o resignación, sintieron que en su hija/ nieta se manifestaba un gran poder. Pero todo poder produce miedo y más aún cuando, tras siglos de castración femenina, se nos convence de que nuestro cuerpo es responsable del gran pecado.

Esta angustia provoca silenciar el poder innato y, esto es lo que ha paralizado nuestro útero. El dolor de no poder presentar al mundo lo que en realidad somos, nos convirtió en marionetas de cartón piedra. Muñecas de porcelana que nada recuerdan (¡porque sí que saben!) de su origen divino.

Lo que es producto de la naturaleza se tacha de innombrable y con ello nuestros cuerpos se revelan, aullando en cada luna, para ser colmados de atención. Porque los dolores menstruales son gritos de nuestra sabiduría femenina invitándonos a ocupar nuestro auténtico lugar.

Hoy ya no es aquel día, pero su recuerdo es portador del cambio si así lo decidimos. Desde aquella primera luna, aún invisible o quizás escondida, la tribu de las mujeres comenzó a contar con otra hermana. Por ello, como mujeres, hemos de reclamar el poder de sanación física, mental, emocional y espiritual que nos brinda nuestra sangre lunar.

Este cambio de conciencia comienza por el principio. Pudiendo, ahora, agradecer a nuestras lunas todo lo que con ellas vinieron: prolíficos proyectos, hermosos cuadros, profundos libros, preciosas danzas, amados hijos, sagradas nietas, … Todos ellos fueron bendiciones que, a golpe de ibuprofenos y “mesiánicas” píldoras fuimos acallando. Pero aún así, los frutos de nuestro vientre vieron la luz … ¿Quién sabe cuántas semillas germinarán al calor del agradecimiento?

Nuestro cuerpo es sagrado y sólo espera, con mucha paciencia, ser escuchado. Así que ¿a qué estamos esperando?. Dediquemos espacio y tiempo a reflexionar sobre aquella primera sangre. Adentrémonos en las emociones de aquel día, sabiendo que los fantasmas sólo son fantasmas mientras lleven su raída sábana y, atrevámonos a dar las gracias a nuestra sangre por brindarnos el mayor de los poderes: la creación.

Es momento de abrazar dulcemente a nuestra niña y decirle que, gracias a ella, somos las magníficas y valientes mujeres de hoy. Todo empieza por el principio y acaba por el nuevo comienzo. Así es la energía de la espiral. Así es el canto de nuestra tribu: la tribu de las mujeres.




Webs de Erika:
http://www.almadedoula.com/
http://www.dandoaluz.es/

Contacto:
erika@dandoaluz.es
.
.
.

Ritual Iniciático de Menarca






















Mujer Bisonte Blanco de Susan Seddon Boulet ©



Dentro de la Tradición Lakota, existe un Ritual llamado Ishna Ta Awi Cha Lowan, sobre el paso de niña a mujer, si te interesa saber más sobre él, tan sólo clica AQUÍ
.
.
.

Sobre el Taller Menstrual

.
.
.






















A partir de ahora, todas las mujeres que quieran cursar
La Voz de la Luna, podrán hacerlo, sin importar el lugar en el que vivan.

He creado la modalidad a distancia, la cual tiene las mismas características de la versión presencial, con la única diferencia de que esta nueva opción se cursa a través de Skype.

Así que si estás interesada en vivir esta experiencia, los kilómetros han dejado de ser impedimento.

Contáctame vía email para pormenorizarte la forma de trabajo.


Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
circulodemujeres (at) hotmail.com
.
.
.

Reflexión

.
.




























Por
Barbara Maciniak


En el futuro, la menstruación de las mujeres formará una parte muy importante de la vida comunitaria. Cuando las mujeres lo comprendan, la Diosa será activada y gracias a este Poder, Ella volverá a todos nosotros.

Ella ahora mismo, está reclamando que se honren los Misterios más íntimos de la Sangre Femenina, es decir, el regalo de Su propio Vientre.


Recuperación del Latido del Útero

.
.
.






















La cosecha de Sonia Koch
©




Por Casilda Rodrigañez ©
(Fragmento)


Tenemos varias “pistas” que podemos seguir. Una de ellas es la tradición olmeca que están recogiendo algunas mujeres, como Silvia Sterbova y Elena Lázaro; recuperando el pensamiento y los ejercicios de aquella civilización para expandir 'la energía femenina', nos proponen 'las prácticas femeninas' para lo que ellas llaman el 'despertar del útero'. Esto está directamente relacionado con lo que dice Carlos Castaneda en su libro Los pases mágicos: Según Don Juan Matus, uno de los intereses más concretos de los chamanes que en la antigüedad vivieron en México es lo que denominaban 'la liberación de la matriz'

...A los chamanes les interesaba 'el despertar' de la matriz porque, aparte de su función primaria reproductora, sabían de una función secundaria; una capacidad para procesar conocimientos directos sensoriales e interpretarlos directamente sin el auxilio de los procesos de interpretación que todos conocemos (lo que también podemos llamar 'conocimiento o intuición visceral' de lo que desean las hijas, por ejemplo). ...

Al igual que otros chamanes de su linaje (Don Juan) estaba convencido de que si se apartan del ciclo reproductor, la matriz y los ovarios se convierten en herramientas de percepción, y ciertamente, en el epicentro de la evolución.... En virtud de los efectos de la matriz, las mujeres ven directamente la energía con más facilidad que los hombres, decían y se quejaban de que las mujeres no son conscientes de su capacidad.... Resultaba paradójico que la mujer tuviese a su disposición un poder infinito y no se interesara por conseguirlo. Don Juan estaba convencido de que esta falta de deseo de hacer algo no era natural, sino adquirida.

Quizá si las mujeres estaban menos interesadas que los chamanes en la evolución humana en sentido general era porque estaban más interesadas en la evolución concreta de sus criaturas y a ello dedicarían su 'energía', su capacidad de percepción, su intuición. En cuanto a las funciones secundarias, cabe imaginar, y así debió de ser por las informaciones que tenemos, que en un contexto matrifocal, a las mujeres les sobraba energía y tiempo para desplegar su capacidad de percepción y su intuición a otros aspectos de la vida y de su conocimiento.

En cualquier caso, 'los pases mágicos', o sea, lo que nosotras llamaríamos 'ejercicios', que Castaneda recopila, sin duda favorecen el despertar de la sensibilidad uterina, puesto que tienen por objeto anular las consecuencias de la socialización nociva que las (nos) vuelve indiferentes.

En nuestra cultura, la matriz es una gran desconocida; ha sido rebajada a una visera con un papel casi vegetativo, cuando no como un sifón de un sistema de cañerías. Sin embargo, si el cerebro es una especie de unificador a ciertos niveles de nuestra percepción y de nuestra voluntad, a otro nivel, la matriz es otro centro de percepción y de toma de decisiones (las 'viscerales').

Podríamos decir que el 'alma' en el sentido de 'ánimo' de la mujer, en cierto modo es la matriz. En este mundo la mujer está 'desanimada', 'desalmada', paralizada, porque la vitalidad genuina de la mujer es incompatible con esta sociedad y por eso quedó prohibida y excluida de este mundo (desterrada al Hades); como dice Melandri, es como si el existir de la mujer se hallase ya incluido en una forma de existencia que la niegan en cuanto a mujer; como si la única posibilidad de existir en este mundo tuviese como condición la 'indiferencia' de la matriz, la castración de la mujer que después tres o cuatro milenios de dominación física, se efectúa ya a nivel simbólico e inconsciente (No por casualidad en la Biblia, el establecimiento de la sociedad de dominación sobre todo el ecosistema se enuncia paralela y simultánea al parir con dolor.) y esta castración de la mujer trae consigo, tanto la congelación de su 'capacidad de percepción' que decían los chamanes, como el realizar la función primaria reproductora en ese estado de 'indiferencia',- lo que con otras palabras, llamamos 'robotización', que quiere decir eso, 'des-animación', o 'des-vitalización'.

Desde el campo del psicoanálisis y de la sexología, la psicoanalista francesa Maryse de Choisy ha constatado, referido al útero, algo muy parecido a lo que dice Michel Odent referido a los médicos obstetras: no saben lo que es un parto porque sólo han conocido los partos hospitalarios; entonces se dedican a hacer 'ciencia' y a sentar cátedra sobre el parto de una manera falaz, sobre una base no verdadera, no cierta.

Maryse de Choisy dice que los profesionales de la sexología, que han 'sentado cátedra' sobre la sexualidad, lo han hecho basándose en un tipo de mujeres determinado; pero como dice ella, las mujeres 'uterinas' o 'cérvico uterinas' no se preocupan por la sexualidad ni acuden a las consultas de los sexólogos. Es algo como que nadie se preocupa de su hígado mientras le funciona bien, y sólo empieza a preocuparse cuando le deja de funcionar bien; a continuación, imaginemos lo que sería ir a un médico que desconoce el funcionamiento normal del hígado a que te lo arregle...

Se institucionalizaría una patología hepática mantenida y reproducido por el Poder médico. Hace poco hablando con un grupo de gente joven, una chica decía que ella no había hablado nunca con nadie de que notaba y sentía su útero porque pensaba que era lo normal, que todas las mujeres lo sentían. Así concluíamos que era muy importante hablar de ello, eliminar el pudor absurdo que pueda haber, que solo sirve para mantener la ignorancia.

Maryse de Choisy después de diez años de trabajo con cuestionario, ofrece una perspectiva sobre el orgasmo femenino que rompe la tradicional dicotomía 'orgasmo vaginal-orgasmo clitoridiano'. El orgasmo más global e importante de la mujer, afirma, no es ni vaginal ni clitoridiano; apretando los muslos o los glúteos firmemente (las mujeres) alcanzan un tipo de orgasmo que arranca en el centro de su cavidad pélvica, en algún punto muy profundo de su interior, y se expande por todo el cuerpo... pues el verdadero orgasmo femenino es cérvico-uterino, o tiene su origen en él...

Tenemos también la pista a seguir de las mujeres de la India, que nos proponen la práctica de la visualización, con los pétalos de la flor de loto abriéndose... o la imagen de las ranas pre-colombinas palpitando rrítmicamente como un corazón... o el animal errante de Platón y otros, quitándole la intención peyorativa y visualizando/sintiendo una preciosa ameba que se alarga y se encoge y se vuelve a alargar, y se mueve, una onda tras otra, como las parras de las cenefas y frisos, que se enroscan una tras otra, (y de las que cuelgan formas uterinas en lugar de racimos de uvas); una ola tras otra, como los dibujos de los tentáculos de los pulpos en las vasijas neolíticas... hasta que el útero, más allá de su forma, se hace todo latido, pulso, ritmo, que irradia y expande el placer (por eso la oxitocina y el placer son también pulsátiles y rítmicos).

O la 'pista' de las mujeres de Arabia Saudí, bailando la danza del vientre en corro alrededor de la parturienta, para inducir su movimiento uterino... o el movimiento de los delfines, o la experiencia conocida de la pornografía por la cual sabemos que el neocórtex puede inducir la excitación sexual, a falta del deseo de el/la otra, y no sólo la falocéntrica...

La danza del vientre, dice Karmele O'Hanguren:

No tiene fecha de nacimiento, pero parece ser la supervivencia de una forma de danza ligada a los ritos de fertilidad y maternidad, ya que reproduce simbólicamente los movimientos de la concepción y del alumbramiento... En sus distintas versiones, que van desde el raks sharki con música clásica árabe, al estilo baladí más popular, la danza del vientre es uno de los bailes más sensuales del mundo reservado únicamente a mujeres. .... Las mujeres que la practican obtienen importantes beneficios físicos, como la regulación de los ciclos menstruales, la renovación de la energía corporal y un conocimiento mayor del cuerpo y de los propios sentimientos. No requiere un cuerpo escultural ni un vientre plano, por lo que las aprendices de bailarinas aprenden a amar su cuerpo y a descubrir su gracia y su sensualidad. Por estos motivos, la danza oriental vive un momento de gran auge,... lo que la experta Isabel Fuentes ha constatado en su academia de baile de Granada...

Por último, recordar que los ejercicios que se recomiendan para fortalecer los músculos pélvicos en la preparación al parto, también sirven en las no embarazadas para despertar el útero inmovilizado.

También podemos afirmar que mujeres que conocemos, sin mediar prácticas femeninas olmecas, ni visualizaciones hindúes, ni pases mágicos, ni danzas del vientre, con el solo hecho de saberlo, han recuperado la percepción sensible de su útero. Por eso creo que aun siendo difícil, no es imposible perder la rigidez e insensibilidad producidas por la represión de la sexualidad básica, a lo largo de toda una socialización castradora.

El yoga también nos puede ayudar. Yo no lo práctico ni lo conozco, pero transcribo una carta de un amigo: Tanto el yoga... como otras terapias se basan en los siete chacras de energía del ser humano. La kundalini (representada simbólicamente con una serpiente enroscada) es la energía vital que se encuentra en el segundo chakra, a la altura de los genitales, y la función de este chakra es movilizar la kundalini (la serpiente se desenrosca y se mueve) y redistribuirla por todos los otros cinco chacras (el primer chakra, que se encuentra más o menos entre los genitales y el ano, es el encargado de tomar contacto con la energía vital de la tierra para que el segundo chakra la pueda canalizar).

Tanto en yoga como en las psicoterapias corporales que te comento son práctica habitual ejercicios de movilización de la cadera para activar la kundalini, es decir, la energía vital y/o sexual. Una persona con poca movilidad y conciencia de esa parte del cuerpo es una persona que no canaliza correctamente esa energía. Es un poco como las danzas del vientre de las sociedades matrísticas del neolítico...”

¿Cómo te relacionas con la Luna?

















Blue moon de Vic Winter
©




Por Zsusanna Budapest ©




Queridas lectoras os invito a que esta noche abráis vuestras ventana y busquéis a la Luna. ¿Dónde está? ¿Qué hace? ¿Hay luna nueva o creciente? ¿Llena o menguante?.

Ahora cerrad los ojos e intentad ver la luna en el interior de vuestro ser. ¿Cómo os sentís?.

Cada noche, o tan a menudo como sea posible, mirad el calendario lunar para saber en qué fase estáis y luego detenéos a observar la luna. Consideradla como a una viaja aliada. Hablad con la luna que hay en vuestro interior tal como hablaríais con una abuela comprensiva.

Las energías de mundo y el magnetismo de todo aquello que contiene agua están gobernados por la luna. Quizás estéis deseando seguir algunas de sus leyes. Por ejemplo, si queréis que el pelo os crezca deprisa y con más fuerza, debéis cortároslo durante la luna creciente. Prestad atención para ver si realmente experimentáis cambios. Si tenéis que mudaros de casa, el mejor momento para encontrar un lugar adecuado es durante luna nueva.

Cuando haya luna llena, debéis salir a bailar y a divertiros, aunque no os coincida con el fin de semana. Observad vuestro nivel de energía; os daréis cuenta de lo activas y poco cansadas que os sentís hasta altas horas de la noche. La luna llena sólo resulta apropiada para los rituales, el amor y las fiestas. Si toda ésta energía se ve reprimida, debéis ir con cuidado por la calle porque puede haber peleas. También se recomienda conducir con cautela, porque los conductores se hallan bajo la influencia de la luna y ésta todavía los vuelve más locos de lo normal.

Cuando la luna entra en fase menguante, acabad todo lo que iniciasteis durante la luna nueva. No empecéis nada nuevo porque fracasará. No hagáis acuerdos ni firméis contratos; esperad la energía de la luna nueva para hacerlos. La luna menguante es la mejor época para cortaros las uñas de los pies con el fin que éstas tarden más en crecer.

Cuando leáis algo sobre las festividades de la luna celebradas por otras culturas, convertidlas en un acontecimiento vuestro. No importa en qué lugares del mundo hayan podido sobrevivir estas maravillosas festividades. Tan sólo existe un mundo, un planeta y una luna.

La conciencia lunar puede desarrollarse con gran rapidez. Empezaréis a reconocer la fase por la que está pasando la luna sin necesidad de mirarla. Seréis capaces de adivinarla simplemente por el tipo de energía que experimentáis en vuestros cuerpos. Incluso podréis llegar a decir: “estamos en luna menguante, no trabajemos demasiado” o “estamos en luna nueva, ahora es el momento de iniciar todos esos proyectos en los que estuve pensando cuando la luna menguaba”.

La luna y las mujeres tienen establecido un antiguo pacto. Obtuvimos nuestro mágico poder de la luna. Adquirimos todos nuestros conocimientos sobre la agricultura a través de la luna. Creamos una cultura basada en la luna y en la prosperidad. Tenemos lunas en nuestros cuerpos. La luna rige la vida y la muerte: el 60% de los nacimientos se inician en horas lunares, es decir por la noche; y unas veinticuatro horas antes de la luna llena, el número de ingreso en hospitales aumenta considerablemente.

Una vez hallamos despertado nuestra vinculación con la luna, podremos aprender más cosas sobre nuestro mundo y sobre las leyes invisibles de la naturaleza.



Segmento de libro:

La Gran Madre Luna
Zsusanna Budapest
Ed. Obelisco
España, 2001

El Sabbat de las mujeres: Reclamando el poder de la Menstruación



















Campo de amapolas de Ariart©





Por Lara Owen ©


Solía pensar que mis períodos eran una molestia, una sucia intrusión que incrementaba la lavandería y causaba un montón de síntomas desagradables incluyendo cansancio y dolor debilitante.

La menstruación interfería con mi vida sexual, mis actividades atléticas y mi nivel de energía. Causaba cambios erráticos de temperamento, irritabilidad y un mal humor destructivo e imparable. Además, costaba dinero - en toallas y tampones para absorber la sangre, en ropas arruinadas, en tiempo perdido en el trabajo. Era un saboteador ruin y solapado que siempre llegaba en el momento más inoportuno.


A pesar de esta prédica de aflicción, no estaba totalmente en su contra. Cuando mi período llegaba, había siempre una parte de mí que se sentía complacida. Significaba que estaba saludable y fértil y que todo estaba funcionando apropiadamente. Sangrar me producía cierto orgullo que sentí intensamente durante mi primer período, pero ante la ausencia de cualquier aprobación externa, aquel sentimiento placentero desapareció gradualmente.

Una amiga judía me contó que cuando tuvo su primer período su madre la abofeteó. Con asombro ella reclamó: "¿Por qué hiciste eso?" Su madre respondió: "No lo sé, mi madre hizo lo mismo, es la tradición."Recibir una bofetada cuando una se vuelve mujer -ése es un punto interesante acerca de cómo es vista la naturaleza femenina. Tal vez se trate de un intento por eliminar el sentimiento de orgullo que llega con la primera sangre.

Algo más acabó por quitarme el sentimiento de orgullo y creo que fue la ausencia de ceremonia. Sentía internamente que algo verdaderamente asombroso y mágico estaba ocurriendo, y sin embargo todos a mi alrededor lo trataban como algo trivial. Tenía una sensación de logro, con tintes de excitación, curiosidad y pena.

También recuerdo una vaga conciencia de un futuro vasto y desconocido. Intuitivamente sabía que era un acontecimiento muy importante en mi vida -y no obstante nadie dijo nada al respecto, excepto para darme algunas toallas sanitarias. Creo que mi madre se sintió complacida -después de todo, significaba que estaba sana y creciendo normalmente- pero yo necesitaba más que eso. Necesitaba una ceremonia, una fiesta, algún gozoso reconocimiento público de este gran evento en mi desarrollo. Pero nada sucedió.

Conforme pasaban los meses sentía cada vez más la vergüenza y cada vez menos la excitación y el orgullo que habían brillado momentáneamente con la primera sangre.

En casa, mis períodos eran algo que debía mantenerse oculto de mi padre y mis hermanos. Si tenía que mencionarlo, hablaba en voz baja y preferiblemente con mi madre a solas. Poco después de iniciados mis períodos, durante un viaje familiar, tuve que pedirle a mi padre que detuviera el auto pues necesitaba ir a la farmacia. Por supuesto que quiso saber qué necesitaba comprar.

Recuerdo un sentimiento horrible cuando le dije que necesitaba comprar toallas sanitarias. Era una peculiar mezcla de vergüenza, orgullo y pena absoluta. Él se portó muy bien al respecto, según recuerdo, y nunca dijo nada que me hiciese sentir avergonzada. Pero de alguna manera esa vergüenza siempre estaba en el fondo de mis pensamientos, y afectó toda mi relación con el mundo externo.

En la escuela, la menstruación era algo que no debía ser mencionado sino en clase de biología. Toda la información que recibí acerca de la menstruación era puramente física. Había período porque no había embarazo, y el flujo menstrual era simplemente el revestimiento descartado que el útero producía para un posible feto. Mis amigas y yo lo discutíamos y, en ausencia de mayor información, decidimos que el cuerpo femenino estaba pobremente evolucionado -toda esa sangre y ese escándalo por años y años, cuando sólo necesitabas tenerlo una o dos veces para tener niños.

La imagen que la sociedad me dio a través de la publicidad era confusa. Los anuncios de tampones mostraban ágiles chicas en bikinis corriendo alegremente hacia el mar y muchachas en ajustados tejanos blancos saltando a caballo. Esto no correspondía para nada con mi experiencia de letargos y cólicos, y sabía que ninguna mujer en su sano juicio confiaría tanto en un tampón como para salir a pasear en pantalones blancos. ¡Bah! Seguramente fueron hombres quienes escribieron esos anuncios.

Aún así yo sentía que debía ser como las muchachas de los anuncios de Tampax y que algo malo había en la manera en que mi cuerpo y mente se comportaban -que una muchacha normal no debería sentir diferencia alguna durante su período, y que no había nada que a ella le gustara más que subirse a un caballo y galopar hacia alguna aventura mientras ese bonito tampón le permitía olvidar que estaba menstruando. La vergonzosa realidad era que yo ni siquiera podía introducirme un tampón. No solamente no encajaba en el estereotipo, sino que además estaba mal armada. Me sentí decididamente inadecuada hasta que finalmente lo logré. Entonces comenzó el proceso de imaginarme que yo no estaba menstruando en absoluto.

Consideraba a mis períodos como una inconveniencia y eso era todo. Si eran dolorosos, tomaba un calmante - se llamaba "Feminax" y contenía una poderosa mezcla de ingredientes diseñados para acabar con cada uno de los síntomas de la menstruación, incluso cafeína para menguar la depresión y el letargo. En época de exámenes escolares, conseguía medicamentos para retrasar mi período hasta días más convenientes, cuando el furor de las hormonas pudiera asaltar el lado izquierdo de mi cerebro sin afectar mi futuro académico. Nunca me mencionaron nada acerca de las ventajas de experimentar un estado de conciencia diferente una vez al mes, porque nadie sabía nada.


A los 18 años comencé a tomar la píldora y al principio me complació que mis períodos se aligeraran y se volvieran tan predecibles. Me tomó varios años darme cuenta realmente de que la razón para la ligereza de mis períodos era que se trataba de períodos falsos. Noté que me volvía cada vez más sensible y enojada durante mis supuestas menstruaciones, así que decidí suspender la píldora. Después de un par de meses me sentí "yo misma" otra vez y me di cuenta de que, a pesar de lo conveniente que resultaba la píldora, en realidad me había sentido traicionada con esos períodos ligeros. Ahí fue cuando comencé a darme cuenta de que menstruar era una parte importante de mi vida, un ritmo del cual dependía para mi salud psíquica y física, y que ignoré o suprimí bajo mi propio riesgo.

En otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruación ha sido considerada (y en algunos casos aún lo es) como un tiempo especial y sagrado para las mujeres. La abundancia de símbolos relativos a la mujer encontrados en excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere de manera enfática que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a la Diosa y a los procesos del cuerpo femenino.

Las prácticas rituales estaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era altamente valorada como poseedora de poderes mágicos. La palabra ritual viene de "rtu", que significa menstruo en sánscrito. En la época anterior al sacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrecía en ceremonias. La sangre menstrual era sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los Maorí, los primeros Taoístas, los Tantristas y los Gnósticos.

Los Nativos Americanos comprendían muy bien los diferentes sentimientos que las mujeres experimentan cuando menstrúan y para ellos estos sentimientos formaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las mujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se le consideraba ser el tiempo en que una mujer se encontraba en el nivel más alto de su poder espiritual, durante lo cual la actividad más apropiada era descansar y acumular sabiduría.

La tribu Yurok del norte de California poseía una cultura espiritual muy desarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las prácticas rituales no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Las mujeres acostumbraban retirarse "en masa" durante la luna nueva por un período de diez días. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el "desarrollo interno", en ceremonias y meditación. Mientras los adultos estaban ocupados acumulando poder espiritual, los niños eran cuidados por los ancianos de la tribu. Todo el trabajo que los adultos tenían que hacer se concentraba en los otros días del mes.

Cuando los hombres blancos entraron en escena, "el mundo se paró de cabeza". Las actitudes hacia la menstruación cambiaron y las muchachas fueron adoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de enseñárseles que una vez al mes sus cuerpos se volvían sacros, se les enseñó que se volvían inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y celebrar, se les enseñó que estaban enfermas.

En 1986 conocí a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me enseñó que una mujer menstruando tiene el potencial de ser más poderosa física y espiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento. Aquello volteó de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad. Yo siempre había experimentado mi menstruación como un período de debilidad y dificultad. ¿De qué podría estar hablando aquel hombre?

Me indicó que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis pensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra transformaría la energía negativa que yo sostenía alrededor de mi naturaleza femenina. Me sentí bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me sorprendió descubrir cuántos malos sentimientos acerca del ser mujer acechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue doloroso pero muy eficaz.

Comencé a ver mi sangre con reverencia más que con miedo, disgusto o indiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, así que comencé a mirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un desagradable tampón. Vi que era clara y roja, y algunas veces más oscura y con coágulos. Si en verdad liberaba mi visión, entonces podía ver que estaba llena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comencé a sentir gozo al pensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que después de todo había algo extraordinariamente mágico y misterioso en habitar un cuerpo femenino. El resentimiento que había sentido durante mi adolescencia por haber nacido mujer y la convicción de que los muchachos eran mejores, palidecieron y fueron reemplazados por una creciente sensación de maravilla frente a las complejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.

Comencé a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo durante los días de mi período. Me di cuenta de que entonces era particularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una naturaleza sin tiempo. Sentí que me estaba conectando con alguna antigua y vasta fuente de sabiduría femenina, simplemente con sentarme quieta y escuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones creó una relación muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejoró y poco a poco los cólicos que había sufrido durante la mayor parte de mi vida se mitigaron, y mi período se volvió un tiempo de placer más que de dolor.

Estaba comenzando a quererme a mí misma verdaderamente. Por supuesto que uno no puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no "hace" que otra persona lo quiera a uno. Comenzó a suceder de manera muy gradual, y mucha gente que se atravesó en mi vida me ayudó a ver con más claridad. Pero lo importante al principio fue el conocimiento de que la menstruación es una fuente de poder. Esta invalorable pieza de información, junto con el fuerte instinto que tenía acerca del poder del útero, transformaron mi profunda y en su mayor parte inconsciente falta de auto respeto.

Pensar en la menstruación como una fuente de poder para las mujeres iba completamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sabía en mi corazón que era verdad. Me di cuenta de que había muchísima energía en la dicotomía entre lo que nos enseña nuestra cultura y mi reacción instintiva de "¡Claro que sí!" a esta sabiduría ancestral. Cuando se localizan los puntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habrá encontrado una llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comencé a entender que la hendidura entre la sabiduría y el poder de la menstruación que yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con respecto al útero, se situaba en el corazón de la subyugación y la negación de la realidad y la experiencia femeninas.

Para muchas mujeres, la raíz de su infelicidad yace en la dolorosa relación con los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a cualquier costo el hecho de que menstrúan. Las manchas de sangre en la ropa constituyen una horrible vergüenza. Nadie dice nunca: "No quiero ir a trabajar o a la fiesta porque estoy menstruando", a menos de que se sienta enferma por ello y en ese caso por lo general dirá que tiene dolor de cabeza o un problema digestivo.

Cuando el útero y la menstruación son vistos únicamente como una incómoda necesidad biológica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente baja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo profundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y no amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo "¡Oh, no! ¡Me bajó la regla!"

En el siglo XIX, la menstruación era vista por los médicos como un signo más de la inferioridad y debilidad de las mujeres. Sin embargo, por lo general hay al menos un chispazo de verdad en cualquier ideología, y los médicos de la era Victoriana no estaban completamente equivocados cuando señalaban la importancia de la menstruación con respecto a la salud general de las mujeres, de la relación entre útero y psique, o de la cordura de descansar durante los períodos. Hemos tendido a rechazar todo esto porque nos recuerda el tiempo en que las vidas de las mujeres estaban más controladas por los hombres, y porque revive los viejos argumentos que mantuvieron a las mujeres atadas a la casa y sin ingerencia en el mundo exterior. También hemos rechazado con bastante razón la idea de que los procesos naturales de ser mujer constituyen una enfermedad. Pero decir que algo no es una enfermedad e ignorarlo por completo no necesariamente son la misma cosa. Al ignorar la menstruación como reacción a las ideas de la era Victoriana, quizás hemos perdido contacto con un persistente hilo de conciencia de su valor en la vida de las mujeres.

Los cambios que han tenido lugar en la vida de las mujeres durante los últimos treinta años podrían parecer una revolución, pero en muchos casos han sido más bien una asimilación. Las mujeres que buscan poder en un mundo masculino han tenido la tendencia de hacerlo convirtiéndose en pseudo-hombres. Y quizás inadvertidamente el feminismo ha desempeñado un papel en la supresión de la menstruación. Uno de los miedos más grandes que he encontrado en mujeres exitosas y ambiciosas cuando hablo de las ideas antiguas del poder de la menstruación, es que esto afecte de algún modo su mito de ser "tan buenas como los hombres y a veces mejores".

Muchas mujeres no quieren profundizar en el tema de la menstruación, asustadas de lo que pudieran descubrir. Les parece mejor suprimir sus sentimientos con tranquilizantes, rociarse con desodorantes vaginales para disfrazar el olor de la sangre, anestesiar su dolor con químicos, y absorber su sangre con tampones de modo que no tengan que verla. Es más fácil ser una mujer exitosa en un mundo de hombres si apenas reconoces que menstrúas.

La tecnología de la supresión -tampones, desodorantes vaginales, calmantes sofisticados y drogas antidepresivas- ha actuado junto con el mito de la supermujer para crear una actitud cultural predominante de que una mujer menstruando no es diferente de la que no menstrúa. El problema con todo esto es que simplemente no es verdad. Cualquier mujer remotamente en contacto con su cuerpo sabe que cuando está menstruando, y por lo general días antes, se siente distinta. Y éste es un hecho de la naturaleza que no puede ser negado.

Uno de los aspectos de la menstruación que ahora amo y aprecio es la predecible imposibilidad de predecirla. Una nunca sabe cuándo vendrá exactamente y algunas veces te toma completamente por sorpresa. Y no sólo no toma en cuenta los horarios sino que además es un lío. Tratamos tanto de ordenar y hacer sanitaria la vida moderna que corremos el riesgo de que no quede vida en nosotros. Las menstruaciones nos salvan de ese destino -son un aspecto salvaje y primitivo, crudo e instintivo, sangriento y eterno de lo femenino- y ninguna cantidad de "civilización" cambiará eso. Mi período es un acontecimiento mensual en mi vida que tengo en común con todas las mujeres que han vivido. Las mujeres que vivían en cuevas hace 20,000 años, las sacerdotisas en las pirámides del antiguo Egipto, las videntes de los templos de Sumeria: todas ellas sangraban con la Luna. La primera mujer que produjo el fuego pudo haber estado menstruando en esa ocasión. Eso es algo en qué pensar.

Si la menstruación es un tiempo altamente creativo para las mujeres en el aspecto psíquico y espiritual, quién sabe cuántos regalos habrá recibido la humanidad de las mujeres durante sus períodos. El valor que asignamos a la menstruación tiene correlación directa con el valor que nos asignamos como mujeres. Y esto afecta a los hombres también. Pensamos que los sexos están separados, y de algún modo así es. Pero por otro lado todos somos parte de la misma gran sopa humana, y el modo en que las mujeres se ven a sí mismas y son vistas afecta también a los hombres.

Tal pareciera en la superficie que los hombres han tenido la ventaja durante los pasados varios miles de años, pero eso es verdad sólo desde cierta perspectiva. Tanto hombres como mujeres han sacado provecho y han sufrido por los desequilibrios de la sociedad patriarcal. También los hombres han sido separados de sus cuerpos y de sus sentimientos, y del placer y curación que son posibles cuando se dan relaciones basadas en la cooperación más que en la jerarquía y la dominación.

Imagina un mundo en el que hombres y mujeres trabajen juntos para desarrollar el sentido de paz interna que se produce al sentarse quieto un par de días al mes; un mundo en el que los hombres apoyen a las mujeres para que pasen algunos días en calma y silencio; un mundo en el que la sangre menstrual sea otra vez un fluido mágico con el poder de nutrir la vida nueva; un mundo en el que la menstruación sea entendida como el Sabbath de las mujeres -un espacio natural dentro de un ciclo lunar para el retiro, la introversión y el trabajo interno; un mundo del cual las mujeres emerjan como la misma luna nueva, renovadas y mudadas de la vieja piel.

Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar largas temporadas sola en un lugar hermoso en las Sierras a orillas del Lago Tahoe, un lugar vasto y azul sagrado para los Indios. Comencé a retirarme por completo cuando tenía mi período, quedándome quiera y sola, sentada en la tierra bajo el sol, con lagartijas y grajos azules como compañía, con el viento y la luna y el sol, las ondas y los colores de la superficie del lago guiándome y entreteniéndome.

Viajaba dentro de mi psique y me encontraba repentinamente llorando por algo olvidado hace mucho, algún suceso de mi niñez o adolescencia. Mi período se volvió un tiempo en el que era particularmente capaz de abrirme al material psicológico y a soltar emociones. Noté que después de los primeros días de sangrado, me quedaba muy quieta y callada durante aproximadamente un día, y aparentemente no sucedía nada - un espacio vacío después del llanto y los recuerdos. Luego, conforme mi período terminaba, había varias horas de claridad en las que era particularmente creativa y abierta a información acerca del futuro -por lo general del mes siguiente, pero a veces más adelante aún.

Este patrón continúa, aunque usualmente es menos intenso hoy en día. Gran parte de los embrollos psicológicos que guardaba profundamente han sido soltados -probablemente tanto como mi psique quiere hacerse cargo en esta etapa de mi vida. Ahora me siento más actualizada conmigo misma, así que hay menos cosas que soltar, por lo general son simplemente cosas a las que me he aferrado durante el último mes. Todavía lucho con el tiempo vacío y a menudo comienzo a hacer cosas, imaginando que no está sucediendo nada internamente, sintiendo que sería mejor regresar a mis actividades en el mundo externo. Con frecuencia esto tiene repercusiones y encuentro que logro muy poco y gasto mucha energía.

Es difícil sentarse quieta cuando no surge nada en qué trabajar, me es difícil honrar ese vacío aunque sé que precede a la creatividad, la inspiración y la percepción interna. Todo es parte del proceso, pero se trata de una parte sin dramatismo y aún tengo la tendencia de tratarlo sin miramientos.

No suelo practicar la meditación todos los días. Prefiero ajustar mi tiempo de contemplación a mis propios impulsos. Cuando tengo mi período, a menudo entro en un espacio callado, solitario y meditativo durante tres o cuatro días, y luego mucho menos frecuentemente el resto del mes. Siento esto como un ritmo muy natural para mí, y es por eso que considero el tiempo de sangrado como el Sabbath de las mujeres.


Sangrar en la Tierra

Tradicionalmente, las mujeres Nativo Americanas acudían al recinto de la luna mientras menstruaban y sangraban sobre musgo, sentadas en la tierra. Consideran que la relación entre las mujeres y la tierra es de suma importancia, y dicha relación es nutrida mediante sangrar en la tierra. Cuando las mujeres hacen esto tienen una conexión celular directa con la tierra, lo cual las ayuda a centrarse y a "hacer tierra".

La primera vez que escuché de una amiga mía la idea de sangrar en la tierra, pensé que sonaba un poco tonto, un poco pretencioso. Pero comencé a hacerlo tentativamente, y empecé a sentir un vestigio de conexión con algo muy antiguo. Uno de los problemas que tuve fue averiguar cómo hacerlo. Las mujeres nativo Americanas solían sentarse sobre musgo en la casa de la luna. ¿Dónde se suponía que debía sentarme a sangrar? Aún si encontraba unbuen pedazo de tierra donde sentarme, no quería quedarme ahí todo el tiempo. Entonces comencé a usar almohadillas de tela para absorber mi sangre, las que remojaba en agua antes de lavarlas. Me di cuenta de que podía verter el agua de remojo en la tierra, así que eso es lo que hago ahora.

El agua es de un hermoso color rojo, y la vierto en la tierra alrededor de las plantas. Este acto me llena con un sentimiento de conexión, de propiedad, de estar en paz con algo que a menudo es hecho a un lado en la vida moderna. Actos simples de valor, sabiduría simple. Es como cortar leña, arrullar a un bebé, hornear pan o beber de un riachuelo silvestre. Es uno de esos actos de ser un ser humano que está fuera del tiempo, que tiene un valor eterno, parte de estos continuos giros de vida y muerte. Las células que mueren en mi cuerpo y que son transportadas en la sangre menstrual, son alimento para la tierra. Lo que muere da a luz. Lo que muere alimenta a quienes viven y habrán de vivir.


Si ignoro mi sangre me distancio de este conocimiento. Temo a mi sangre y me desagrada -pues si desconozco que también es alimento, que también es un regalo que yo porto, entonces la veo como mera pérdida. Un desperdicio de sangre, un desperdicio de tiempo, un bebé que no fue concebido. Ya sea que desee un embarazo o no, mi sangre es siempre un regalo. Y es un regalo en el sentido literal, así como un regalo psíquico para mí misma. Es un regalo de mi cuerpo a la tierra: la madre que me ha alimentado y nutrido cada día de mi vida.


Bibliografía:

"Daughters of Copper Woman", Anne Cameron, Press Gang 1981
"Blood Magic", Buckley & Gottlieb eds., University of California 1988
"The Once & Future Goddess", Elinor Gadon, Harper & Row 1989
"The Woman's Encyclopedia of Myths & Secrets", Barbara Walker, Harper & Row, 1983